Es fundamental revisar el cabello ante un picor persistente y confirmar la presencia de piojos antes de iniciar cualquier tratamiento. La lendrera y los tratamientos pediculicidas son las principales herramientas para eliminar piojos y liendres, siempre siguiendo las indicaciones de cada producto. Los farmacéuticos recuerdan que los pediculicidas no deben utilizarse como prevención y aconsejan consultar en la farmacia ante cualquier duda sobre el tratamiento
Con el inicio del curso escolar aumentan las situaciones de contacto estrecho entre niños y niñas y, con ellas, las consultas relacionadas con los piojos. Desde el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Gipuzkoa (COFG) recuerdan que la pediculosis es una infestación frecuente en la infancia y ofrecen algunas pautas sencillas para actuar correctamente si aparecen.
«Lo primero es mantener la calma y revisar bien el cabello. Si el niño o la niña se rasca la cabeza de manera insistente, especialmente en la zona de la nuca y detrás de las orejas, conviene comprobar si hay piojos vivos. No debemos iniciar un tratamiento simplemente por sospechar que puede haberlos», explica Leire Jauregi, farmacéutica guipuzcoana.
En este sentido, incide en la importancia de revisar y vigilar periódicamente el cabello y de utilizar la lendrera, «ya que son las mejores estrategias tanto para prevenir una infestación, como para detectarla de forma temprana».
¿Qué hacer si aparecen piojos?
1.- Confirmar la infestación. Ante el picor o un aviso del centro escolar, se recomienda revisar cuidadosamente el cabello. La presencia de un piojo vivo y/o liendres es la única forma de confirmar una infestación activa. Las liendres son pequeños huevos que permanecen fuertemente adheridos al cabello, generalmente cerca del cuero cabelludo.
2.- Utilizar una lendrera. La eliminación mecánica de estas liendres es una parte fundamental del tratamiento. Se aconseja utilizar la lendrera con el cabello húmedo, dividido en pequeñas secciones y pasando el peine desde la raíz hasta las puntas. Después de cada pasada, hay que limpiar bien la lendrera para retirar los piojos y liendres atrapados.
La revisión y el peinado con lendrera deben mantenerse durante las semanas posteriores al tratamiento para comprobar que no siguen apareciendo piojos vivos.
3.- Elegir el tratamiento adecuado. Además de la eliminación mecánica, pueden utilizarse tratamientos pediculicidas tópicos. La elección dependerá de la edad y de las características de cada persona, por lo que desde el COFG aconsejan consultar al farmacéutico/a, especialmente en el caso niños y niñas pequeños, pacientes asmáticos, mujeres embarazadas o durante la lactancia.
Entre las opciones disponibles, informan, existen tratamientos insecticidas, como la permetrina, y otros que actúan mediante mecanismos físicos, como la dimeticona. «Es importante no elegir el tratamiento únicamente por haberlo utilizado anteriormente o porque nos lo haya recomendado otra persona. La edad, las características del niño o niña y el producto concreto son factores que debemos tener en cuenta. Además, hay que respetar siempre las instrucciones del envase, especialmente la cantidad, el tiempo de aplicación cómo retirarlos», señala Jauregi.
4.- Repetir el tratamiento cuando esté indicado. Una segunda aplicación puede ser conveniente a los 7-10 días de la primera para eliminar los piojos que hayan podido aparecer tras la eclosión de las liendres que quedaran en el cabello. Durante esos días debería insistirse en la vigilancia del cabello y en la utilización de la lendrera con más frecuencia.
5.- Si siguen apareciendo piojos, consultar. Si después del tratamiento continúan encontrándose piojos vivos, puede deberse a una aplicación incorrecta, a no haber realizado una segunda aplicación cuando era necesaria, a una reinfestación o a la resistencia al producto utilizado. En estos casos, el farmacéutico/a puede ayudar a identificar el motivo y orientar sobre las alternativas disponibles.
No utilizar tratamientos «por si acaso».
Desde el COFG insisten en que los productos pediculicidas no deben utilizarse como medida preventiva. Si se produce un caso en el entorno escolar o familiar, lo recomendable es comunicarlo, revisar el cabello de las personas que hayan tenido un contacto estrecho y tratar únicamente a quienes tengan una infestación confirmada.
También es aconsejable evitar compartir peines, cepillos, gorras o toallas. Además, en el caso del cabello largo, llevarlo recogido puede reducir el contacto directo entre cabellos.
«Los piojos no tienen relación con la falta de higiene y pueden aparecer en cualquier familia. Lo importante es actuar con tranquilidad, confirmar primero que existe una infestación y utilizar correctamente el tratamiento elegido. Ante la aparición de piojos, contar con el consejo del farmacéutico/a puede ayudar a actuar de forma adecuada, elegir el tratamiento más apropiado y evitar tratamientos innecesarios.», concluye Leire Jauregi.
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