Los Conciertos de Brandeburgo de Bach llegan al Auditorio Nacional con Excelencia

Los Conciertos de Brandeburgo de Bach llegan al Auditorio Nacional con Excelencia

El currículum rechazado que cambió la historia de la música barroca

La Fundación Excelentia propone para este próximo 17 de octubre una inmersión en la obra más alegre, libre y brillante de Johann Sebastian Bach de la mano de una cuidada selección que incluye piezas icónicas como el Concierto n.º 2 y la Suite Orquestal n.º 1. Será a las 19:30 h. en la Sala de Cámara del Auditorio Nacional de Música con la Orquesta Clásica Santa Cecilia y el solista de trompeta Luis González. La cita promete transformar la tarde del sábado en una celebración de la creatividad humana.

Hay obras maestras que nacen de la gloria y otras que surgen de la más pura necesidad de reinventarse. Eso fue lo que le ocurrió a Johann Sebastian Bach en 1721 cuando, tras un periodo de tensiones con su patrón, el príncipe Leopoldo de Anhalt-Cöthen, decidió enviar una propuesta laboral a un aristócrata prusiano: Christian Ludwig, margrave de Brandeburgo.

El regalo que le envió Bach no era una carta común, sino un manuscrito minuciosamente caligrafiado titulado Six Concerts avec plusieurs instruments (Seis conciertos para varios instrumentos). El aristócrata no tenía una orquesta capaz de interpretar semejante prodigio técnico, de modo que las partituras fueron a parar directamente a la estantería de su biblioteca sin recibir siquiera una propina o una nota de agradecimiento. Hoy, tres siglos después, aquel «currículum rechazado» es venerado mundialmente como los Conciertos de Brandeburgo, cumbre absoluta del barroco instrumental.

Un estreno, tres siglos después… y un viaje al espacio

Curiosamente Los Conciertos de Brandemburgo, como tales, nunca se estrenaron y nunca se interpretaron juntos en vida de Bach. Tras la muerte del margrave en 1734, los manuscritos se vendieron por una miseria (el equivalente a unos pocos euros actuales) para pagar deudas. Estuvieron en riesgo de perderse para siempre y no salieron a la luz en un archivo público hasta mediados del siglo XIX, cuando fueron redescubiertos y finalmente estrenados para el gran público.

La audacia de estas piezas no solo impresionó a los historiadores, sino a la propia ciencia moderna. El astrónomo Carl Sagan sugirió enviar un mensaje con música humana al espacio exterior en las sondas Voyager y el biólogo Lewis Thomas dijo que fueran las obras completas de Bach. La NASA recogió la idea y lanzó las sondas Voyager 1 y 2 en 1977 hacia las profundidades del espacio, se incluyó un disco de oro con los mayores logros culturales de la humanidad para posibles civilizaciones extraterrestres. La primera pieza musical que abre el disco es, precisamente, el Concierto de Brandeburgo n.º 2.

Una época feliz y creativa

Bach no compuso estas piezas en una oscura iglesia, sino durante su época más feliz como director de la capilla cortesana de Cöthen, un entorno calvinista donde no tenía que escribir música sacra semanal. Por eso, los Brandeburgo desbordan virtuosismo, optimismo y un espíritu festivo deslumbrante. Frente al concierto barroco tradicional donde un solo instrumento brilla frente a la orquesta, Bach inventó un diálogo donde trompetas, flautas, violines y oboes comparten el estrellato en combinaciones inverosímiles para la época.

Un menú musical de altura

El programa seleccionado para la velada propone un recorrido fascinante y lleno de contraste: La Suite Orquestal n.º 1 en do mayor, BWV 1066, un brillante desfile de danzas cortesanas francesas; el vertiginoso Concierto de Brandeburgo n.º 2 en fa mayor, BWV 1047, famoso por exigir un límite técnico abrumador a la trompeta natural, y el luminoso Concierto de Brandeburgo n.º 4 en sol mayor, BWV 1049, donde dos flautas de pico conversan en ágiles pasajes pirotécnicos con el violín solista.

Hablar de Johann Sebastian Bach (1685–1750) es hablar del pilar fundamental sobre el que se sostiene toda la música occidental moderna. Ludwig van Beethoven, maestro de la metáfora, solía decir que su apellido (Bach, que en alemán significa «arroyo») era una injusticia: «No debería llamarse Arroyo, sino Mar».

Sin embargo, para sus contemporáneos, Bach no era considerado un compositor genial o rompedor, sino un organista brillante pero un tanto «pasado de moda» y obsesionado con una complejidad técnica que muchos encontraban densa. Tuvo que pasar casi un siglo tras su muerte para que el mundo redescubriera la magnitud real de su legado.

El contrapunto perfecto

Bach llevó el contrapunto —la técnica de entrelazar varias melodías independientes que suenan al mismo tiempo en perfecta armonía— a cotas que nadie ha vuelto a alcanzar. Escuchar una pieza suya es como contemplar una catedral gótica en sonido: cada nota tiene su función estructural, pero el resultado global conmueve al instante.

Aunque pasó prácticamente toda su vida sin salir de una reducida región del centro de Alemania, Bach devoraba las partituras que llegaban de otros países. Copiaba a mano las obras de los italianos (como Vivaldi) para aprender su soltura y dramatismo, e integraba la elegancia de la danza francesa en las estructuras formales germanas. Los Conciertos de Brandeburgo son, precisamente, el gran escaparate de esta fusión de estilos europeos.

Música para lo divino y lo terrenal

Aunque compuso cientos de cantatas y pasiones de una profundidad espiritual abrumadora para las iglesias donde trabajó, Bach también era un hombre terrenal: padre de 20 hijos, amante de la buena cerveza y del café (incluso compuso una divertida Cantata del café dedicada a la adicción a esta bebida en su época).

Músicos de todos los tiempos, desde Mozart y Chopin hasta los compositores de jazz y música de cine actual, han acudido a Bach como la fuente definitiva de inspiración. Su música posee un orden interno tan profundo que parece reflejar las propias leyes de la física y la naturaleza.

Sobre Fundación Excelencia

La Fundación Excelentia es una fundación privada sin ánimo de lucro que desarrolla sus actividades en el campo de la cultura. Nace para contribuir a la promoción del patrimonio lírico-musical e impulsar la creación y representación de las artes musicales en todas sus variedades adoptando y aunando las iniciativas necesarias para que se cultiven en libertad y perfeccionamiento permanentes. Son objetivos primordiales de la Fundación la difusión y divulgación de la música y el cultivo de nuevos valores musicales. Entre sus actividades fundamentales se encuentra la organización del Ciclo de Conciertos Excelentia que tiene lugar en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Música de Madrid. Promocionando este ciclo la Fundación pretende acercar la música de calidad a todos los públicos con un amplio repertorio.

Además de su apuesta por hacer llegar la música clásica y otras músicas a todo tipo de públicos en distintos lugares de España, la Fundación tiene un fuerte compromiso social y por eso organiza también seminarios, mesas redondas, simposios, conferencias, concursos y cualquier otro tipo de reuniones sobre los temas que constituyen los objetivos de la Fundación. Así mismo, y para el mejor cumplimiento de sus objetivos, la Fundación Excelentia desarrolla un fuerte proyecto educativo que incluye conciertos pedagógicos para niños, ayudas para la formación musical, cursos de música para niños y conciertos benéficos. En su búsqueda comprometida a través del arte y consciente de que la música es un lenguaje para la paz, la Fundación Excelentia desea transmitir a través de su trabajo los valores universales de la armonía y la escucha que tanto ennoblecen al ser humano.

Adquisición de entradas: A través de reservas@fundacionexcelentia.org o llamando al teléfono: 91 4574061 / 91 4583089 y a través de Internet.

Más información: https://excelentiamusica.com/

 

The post Los Conciertos de Brandeburgo de Bach llegan al Auditorio Nacional con Excelencia first appeared on Diario digital de viajes, salud y curiosidades.

Ir a la fuente
Author: viajes24horas