2022: un año difícil para la reproducción asistida

2022: un año difícil para la reproducción asistida

El año 2022 fue un período desafiante en todos los ámbitos de la sociedad cubana debido a las serias dificultades para acceder a recursos materiales indispensables, y los servicios de asistencia médica a las parejas infértiles de Santiago de Cuba no escaparon de esta realidad.

Si bien los resultados obtenidos al cierre de diciembre último no son muy diferentes de los registrados en 2021, especialistas del Programa de Atención Materno Infantil reconocen que el recién concluido año no fue uno de los mejores para la reproducción asistida en el territorio.

Según la doctora Estrella Soler Alonso, coordinadora provincial del programa de Reproducción asistida, se lograron 426 embarazos,

cuatro más que en 2021, y se atendieron por primera vez 1 545 parejas. Ambas cifras quedaron por debajo de los propósitos fijados para el período.

Durante 2022, el centro provincial de Reproducción asistida del Hospital General Dr. Juan B. Zayas Alfonso obtuvo 86 embarazos, con una eficacia del 23.1 %. De estas gestaciones, 37 fueron resultado de procedimientos de inseminación intrauterina o de baja tecnología.

Respecto a las dificultades que más afectan la atención integral a quienes desean concebir, la experta explicó que las carencias materiales han obstaculizado considerablemente la prestación de servicios.

“En Santiago de Cuba, como en el resto del país, las limitaciones materiales impuestas por el recrudecimiento del bloqueo estadounidense han golpeado mucho la realización de tratamientos, procedimientos y técnicas que se aplican para propiciar el embarazo; así como los cuidados a la salud de las parejas infértiles.

Y esto atentó contra el logro de más gestaciones y por tanto, contra el logro de más nacimientos.

“Nos golpeó mucho la falta de reactivos para estudios hormonales; dígase TSH, T3, T4, progesterona, estradiol, entre otros, que son indispensables para determinar el nivel de las hormonas femeninas encargadas de regular el ciclo ovárico de la mujer y permiten al especialista conocer el potencial de fertilidad de la paciente.

“Tuvimos dificultades con los preservativos, imprescindibles para realizar las ecografías transvaginales; con las cánulas de inseminación intrauterina; con los antibióticos para tratar las infecciones vaginales; con los reactivos para hacer la tinción de Gram, así como los que se emplean para estudios requeridos en las técnicas de reproducción asistida como la fertilización in vitro”, comentó la especialista.

Asimismo, Soler Alonso señaló que debido al alto costo del equipamiento y las restricciones económicas que enfrenta Cuba, no ha sido posible instalar los dispositivos de alta tecnología previstos en la concepción del servicio provincial. Además, informó que el centro territorial de Reproducción asistida del Hospital General Vladimir I. Lenin de Holguín no está realizando procedimientos de fertilización in vitro por falta de medios.

A pesar de estas dificultades, en Santiago de Cuba continúa brindándose atención especializada a quienes desean tener hijos y requieren tratamientos y técnicas para favorecer la concepción.

Respecto a las proyecciones de trabajo para 2023, la doctora explicó que constituye una prioridad aplicar y consolidar transformaciones en el programa con el fin de implementar los derechos reconocidos en el Código de las Familias.

“La reproducción asistida ha reorientado su marco legal con el objetivo de beneficiar a familias que antes no se incluían en nuestros servicios. Por eso, la dirección provincial de Salud y la dirección provincial de Justicia están realizando los aseguramientos para garantizar el cumplimiento de la Ley.

“Estamos hablando de actualizar conocimientos y de concienciar al  personal sobre la necesidad de erradicar estigmas y discriminaciones hacia las familias que rompen con los preceptos del sistema patriarcal”, afirmó.

El Programa de Reproducción asistida es el más importante dentro de la política para contrarrestar la infertilidad en las cubanas y los cubanos. Se estima que cerca del 90% de las afecciones que impiden el embarazo encuentran cura en alguna de las instancias de la red de servicios.

En Santiago de Cuba, 3 974 parejas infértiles se encontraban en seguimiento al cierre de 2022. Las nuevas condiciones que regirán esta prestación sanitaria permitirán superar esa cifra en 2023 y proteger así el derecho a la maternidad y a la paternidad de muchas más personas en esta provincia suroriental.

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