En un mundo de imágenes, hay que aprender a mirar de manera crítica

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Shutterstock / Trzykropy

María-Carmen Sánchez-Vizcaíno, Universidad de Huelva

“Vamos pa’ la playa, pa’ curarte el alma, cierra la pantalla, abre la medalla (…), y aprovecha que el sol está caliente y vamos a disfruta’ el ambiente”.

Probablemente este fragmento de canción le haya trasladado a algún enclave veraniego. Si le añadimos imágenes, nos encontramos con su vídeo musical mostrándonos un estilo de vida caribeño donde la diversión y las interacciones sociales se superponen a otros quehaceres vitales.

De hecho, la música y la imagen tienen el poder de hacer aflorar nuestras emociones y trasportarnos a lugares soñados en cualquier momento y lugar.

Pedro Capó, Alicia Keys, Farruko – Calma.

La omnipresencia de las pantallas hoy en día es evidente. No es de extrañar, ya que el sentido visual se procesa antes y contiene más información que el resto.

Ahora bien, ¿nos podría ayudar el medio audiovisual a formar a ciudadanos críticos? Las altas instancias europeas nos ofrecen una guía completa para la educación cívica. Además, un reciente estudio nos confirma que es posible reflexionar sobre las imágenes incluso aprendiendo idiomas.

Urge alfabetizar en medios

Los jóvenes actuales son diferentes a los de generaciones anteriores en diversos aspectos: les gusta leer en las pantallas; juegan a videojuegos en la red; participan en comunidades en línea desde temprana edad o dedican una gran parte de su tiempo a las redes sociales.

Sin embargo, el pertenecer a dicha generación de nativos digitales no implica que sepan utilizar las tecnologías para aprender. Por ello, es necesario formar a los estudiantes en habilidades digitales.

Por otra parte, parece haber consenso sobre la necesidad de trabajar el pensamiento crítico. Frente a la gran cantidad de información disponible de forma digital, resulta imprescindible instruir al alumnado en habilidades críticas que les ayuden a filtrar contenido, es decir, a leer de manera crítica; incluso en el ámbito de la enseñanza de idiomas.

Por tanto, las nuevas circunstancias requieren actualizar las competencias de los estudiantes. De ahí que sea necesario, para convivir con el mundo digital, enseñar a visualizar de forma crítica las imágenes.

Formar a la ciudadanía del futuro

Hace unos años los países europeos comenzaron a introducir asignaturas de educación cívica en los programas educativos. Lo que ha propuesto ahora el Consejo de Europa es unificar todos estos contenidos y ofrecernos a los docentes de cualquier materia y nivel educativo una guía completa para una educación intercultural, digital, en derechos humanos y para la ciudadanía democrática. Se trata del Marco de Referencia en Competencias para una Cultura Democrática.

Por un lado, pretende evitar que los jóvenes se radicalicen y, por otro, persigue contribuir a los objetivos de desarrollo sostenible de la UNESCO en torno a la educación. Ya nos advertía Platón en su República que el fin de la educación y de todo buen estado es el de formar a ciudadanos buenos.

Por fin la guía que necesitábamos los docentes

El modelo está formado por cuatro grupos de competencias. En la base del marco se encuentran los valores: dignidad humana, derechos humanos, diversidad cultural, democracia, justicia, equidad, igualdad y Estado de derecho.

A continuación, aparecen las actitudes: apertura a la diversidad cultural y otras creencias, visiones del mundo y prácticas, respeto, conciencia cívica, responsabilidad, autoeficacia y tolerancia hacia la ambigüedad.

Luego están las habilidades: aprendizaje autónomo, escucha y observación, empatía, flexibilidad y adaptabilidad, cooperación, resolución de conflictos; junto con las habilidades analíticas y de pensamiento crítico y las lingüísticas, comunicativas y plurilingües.

Por último, para desenvolvernos en las sociedades actuales precisamos de una serie de conocimientos en diferentes ámbitos, además de una reflexión activa y de una evaluación crítica de la interpretación de estos: autoconocimiento, lenguaje y comunicación, política, legislación, derechos humanos, cultura, culturas, religiones, historia, medios de comunicación, economía, medioambiente y sostenibilidad.

Pensar en la imagen aprendiendo idiomas

Un estudio reciente ha analizado si el videoclip podría servir para fomentar las competencias democráticas en la enseñanza de idiomas. Para tal fin, se han analizado los videoclips más frecuentes en español que fácilmente podemos visualizar o escuchar en las grandes plataformas digitales de difusión musical (Amazon Music, Itunes, YouTube, Spotify, Los 40 Principales).

Los resultados indican que los vídeos musicales en español no hacen referencia a las competencias democráticas de forma homogénea. Destacan los valores, seguidos de las actitudes y, en menor medida, las habilidades, los conocimientos y la comprensión crítica.

Ahora bien, a pesar de que una parte de los videoclips refleja contenido en competencias democráticas, todavía abundan los que difunden temáticas estereotipadas sobre la mujer, la juventud, el hedonismo o el erotismo.

No obstante, el videoclip puede emplearse para reflexionar acerca de lo que consumimos a través de las pantallas y, por ende, para alfabetizar en medios a nuestro alumnado. Se trata de una herramienta con la que se pueden incluir conocimientos trasversales e interdisciplinares. Si nos apoyamos en ella guiados por el Marco de Referencia en Competencias para una Cultura Democrática, estaremos contribuyendo a la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible.

Pedagogía de la mirada

En esta época donde parece que solo puede haber amigos o enemigos (nada intermedio) y en la que los elementos emocionales inundan los contenidos mediáticos que consumimos, resulta imprescindible una pedagogía de la mirada.

Los medios articulan mensajes colonizando nuestro inconsciente. Sigamos, pues, soñando y viajando con las imágenes, pero siendo conscientes de lo que pueden llegar a esconder.The Conversation

María-Carmen Sánchez-Vizcaíno, Centro de Investigación «Pensamiento Contemporáneo e Innovación para el Desarrollo Social» (COIDESO) y Grupo ReALL de la Universidad de Huelva. Assistant professor (Department of Romance and Slavic Languages, University of Economics in Bratislava), Universidad de Huelva

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.