La tranquilidad de estar en casa

Domingo Lando angolano de 49 años acude por segunda vez a Cuba, luego de haber sido operado seis meses atrás de un tumor cerebral no funcional que le comprimía el nervio óptico, ocasionándole pérdida de visión en el ojo izquierdo

El rostro de Domingo Lando no se muestra tenso, preocupado o pensativo minutos antes de someterse a exámenes clínicos que pueden definir su vida. Este angolano de 49 años acude por segunda vez a Cuba, luego de haber sido operado seis meses atrás de un tumor cerebral no funcional que le comprimía el nervio óptico, ocasionándole pérdida de visión en el ojo izquierdo.

El lenguaje corporal de Domingo es pura alegría cuando se le pregunta sobre el nivel de la medicina cubana y por el trato recibido en el Centro Nacional de Cirugía de Mínimo Acceso, lugar donde se le practicó la intervención.

“Llevo seis meses operado y me encuentro muy bien de salud, veo mucho mejor. La calidad y profesionalidad de los doctores cubanos es excelente. Siento como si estuviera en casa. La comunicación, con doctores, enfermeras y el resto del personal hospitalario es muy buena. Aquí salvan vidas y devuelven la salud a las personas, no lucran con tu dinero como hacen en otros países”, manifestó.

El caso de Domingo no es aislado. Él forma parte de los más de 260 pacientes extranjeros que han recibido servicios médicos en el Centro Nacional de Cirugía de Mínimo Acceso, desde la apertura el 12 de marzo del 2014 de la sala de Atención Médica Internacional (AMI).

Este centro hospitalario se inserta en la modalidad de practicar y fomentar la atención médica internacional, para generar ingresos, y que estos puedan revertirse en un mejor servicio a los pacientes cubanos. En opinión del Doctor en Ciencias, Julián Francisco Ruíz Torres, director del centro, la creación de la sala AMI no persigue el enriquecimiento del personal médico, ni se juega con la salud del paciente.

“Brindamos un servicio de excelencia con la tecnología más avanzada en el área del mínimo acceso, y que tiene como objetivo recobrar la calidad de salud en las personas. El pago por la asistencia médica solicitada se invierte en la compra de equipos y medicinas para el sistema nacional de salud, mientras el resto se utiliza directamente en nuestra institución para ofrecer mejores condiciones a todos aquellos pacientes nacionales y extranjeros que necesitan cirugía de mínimo acceso”, subrayó el también profesor e investigador auxiliar en Gastroenterología.

Ruíz Torres advirtió que el pago por los servicios es muy inferior a lo que cuesta en otros países, donde se realizan intervenciones de este tipo y que son extremadamente caras. “A nosotros nos une la fe y el convencimiento que trabajamos con técnicas que definirán el futuro de la terapéutica instrumental.

“El cobro de los servicios que brinda la sala AMI se rige por la lista oficial de precios para la atención a pacientes extranjeros en Cuba, aprobada por la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos y actualizada en mayo del 2015”, indicó Mercedes Luis García, relacionista pública de los servicios de la sala AMI.

Se trata de un documento que recoge el costo de cada proceder, consulta, exámenes, tiempo de estadía, entre otros servicios ofertados, como la alimentación, tanto para el paciente —según lo que dictamine el médico— y el acompañante.

NUNCA SOLOS

La sala AMI ocupa el ala izquierda en el quinto piso del Centro Nacional de Cirugía de Mínimo Acceso y dispone de confortables habitaciones y espacios para una recuperación satisfactoria y hacer más llevadera la estancia del paciente/cliente extranjero que acude a la institución.

Como jefe de la sala AMI se encuentra el Doctor en Ciencias, Miguel Ángel Martínez Alfonso, especialista en cirugía general, quien comentó a Granma que se dispone de un área con todo el confort y privacidad para pacientes y acompañantes.

Cada habitación posee un baño, servicios telefónicos nacional e internacional, cama para el acompañante, TV Internacional por cable, aire acondicionado, mini bar, intercomunicador paciente-enfermera. Además, dispone de las áreas necesarias como el servicio de enfermería las 24 horas, cuarto para realizar curas y un pequeño pantry-comedor con servicio a la carta para el acompañante y si el paciente lo desea también puede utilizarlo, siempre y cuando tenga la autorización del médico que lo atiende”, dijo Martínez Alfonso.

El trabajo de la sala no se distingue por el interés económico, sino por un interés humano y científico para que posteriormente pueda ser revertido en pacientes de otros lugares. El doctor Ruiz Torres afirmó que, “no se puede hablar de una medicina comercial, cuando damos lo mejor de nuestra experiencia y calidad humana tanto a los personas que acuden al Centro Nacional como a la sala AMI”.

De la atención y prestación de servicios a los pacientes/clientes en la sala AMI se encargan 11 personas altamente especializadas. Al jefe de sala se suma un médico según sea la especialidad solicitada, cinco enfermeras, la promotora en turismo de salud, una facturadora, una pantrista y una auxiliar de limpieza.

“Las cinco enfermeras dominan el idioma inglés y algunas tienen conocimiento básico de portugués, eso propicia una comunicación mucho más fácil con los visitantes extranjeros, además tienen un alto nivel científico”, refirió la MSc. Rosa María Torres Mora, jefa del Departamento de Enfermería de la institución.

El Centro ofrece servicios a pacientes nacionales y extranjeros en las especialidades de Cirugía General, Cirugía Estética, Urología Neurocirugía, Otorrinolaringología, Gastroenterología, Ginecología, Imaginología Intervencionista y Artroscopia Diagnóstica y Terapéutica, esta última la realizan doctores procedentes de otras instalaciones de salud, quienes acuden al Centro en caso que el paciente necesite este tipo de proceder.

Toda la asistencia médica se hace con la mayor excelencia, ética médica, profesionalidad y el mejor trato a todos los pacientes de ambos grupos, pues como reflejó su director, aquí no se hacen distinciones de ningún tipo, “la salud de las personas es lo primero”.

Quizás, lo que más llama la atención al recorrer esta magnífica instalación es su limpieza, orden y la disciplina de su personal de salud y servicios.El colectivo del Centro Nacional, junto a la sala AMI funciona como un todo. Sus trabajadores, desde los cirujanos hasta la ascensorista tienen como premisa ofrecer un trato de excelencia a todos los que acuden a dicha institución hospitalaria. La amabilidad y cortesía de estas personas se percibe cuando se recorren sus pasillos.

Mildrey Zamora Portuondo, auxiliar de limpieza de la sala AMI, informó que el trabajo de sus compañeras es fundamental para que los visitantes sientan que han llegado a un sitio diferente.

“Ellos al observar la higiene y organización del lugar se sienten más relajados, no tienen que preocuparse por otras cuestiones. Incluso les explicamos que si ven algo fuera de lugar nos lo informen para darle solución”, agregó esta joven que apenas lleva un año en la plantilla del centro.

UN SERVICIO QUE LLEGÓ PARA QUEDARSE

Si bien durante los primeros meses de creada la sala AMI, no se reportaron los resultados esperados atendiendo al poco conocimiento de su existencia, el año 2015 ha demostrado la efectividad e importancia de crear una unidad con estas características. Hasta el cierre de septiembre se habían reportado ingresos superiores a los registrados en el año 2014 como resultado de la prestación de servicios a pacientes de más de 40 naciones, siendo Venezuela, Angola y Estados Unidos (cubano-americanos en su mayoría), los que más la han frecuentado.

Los pacientes/clientes extranjeros que acuden a la sala AMI solicitan programas médicos, de las especialidades de cirugía general (obesidad mórbida, colon), cirugía estética, entre otros procederes.

Como las cirugías que se realizan son de mínimo acceso el número de complicaciones es mucho menor y la recuperación es más rápida a la vida social, que en las técnicas de cirugía convencional. Buena parte de los pacientesque optan por los serviciospermanecen ambulatoriamente. “Eso posibilita que tengamos, casi siempre, habitaciones disponibles por lo que nos encontramos en la capacidad de recibir más pacientes”, abundó la relacionista pública, Mercedes Luis García.

Junto con tal afirmación, los trabajadores interpelados de la sala AMI también reconocieron la necesidad de hacerse más visibles en la modalidad de turismo de salud.

“Hasta ahora la mayoría de los pacientes acuden a la sala por recomendaciones de familiares y amigos que han pasado previamente por aquí. De ahí la importancia de crear otras estrategias comunicativas que potencien conocer nuestros servicios en el mercado turístico”, resaltó el doctor Martínez Alfonso.

El centro tiene una página web bajo el enlace www.cce.sld.cu. Por esta vía el paciente, familiar o amigo del cliente puede obtener información detallada sobre los servicios médicos que brinda la institución, los programas, consultas y pruebas clínicas. Sin embargo, su director alertó sobre la necesidad de contar con una versión en inglés de dicho sitio.

“Tenemos que crear una versión al idioma inglés. Eso nos ayudará a atraer más clientes, pues por el momento la mayoría de los pacientes que nos visitan no conocen de su existencia. De igual forma está la alternativa del correo electrónico tursalud@cce.sld.cu para realizar preguntas e inquietudes, las cuales son contestadas por nuestros especialistas con la mayor prontitud y exactitud posible”, aclaró el doctor Ruíz Torres.

Para acceder a los servicios de la sala AMI la persona envía una solicitud a la dirección de correo electrónico, la cual es recibida por la relacionista pública. Posteriormente, el jefe de la sala determina a qué especialidad pertenece el caso. Entonces, se da respuesta por correo electrónico, donde se le informa el programa médico y se coordina la atención a partir de su llegada para la consulta inicial.

Otra manera de acceder, sostuvo la relacionista pública Luis García, es a través de la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos. “Ellos tienen un sistema de gestión de solicitudes por el que acceden mediante la vía de internet los pacientes extranjeros y explican los malestares que presentan. Luego, la Comercializadora clasifica a estos pacientes que se beneficiarían con los procederes de mínimo acceso y nos solicitan la atención médica para estos”.

Desde la apertura de la sala AMI son varios los pacientes que han regresado para practicarse exámenes como consulta, estudios y procedes endoscópicos ambulatoriamente. “Ellos vuelven porque ya conocen del prestigio de nuestro personal médico. Si no hiciéramos un trabajo eficiente ellos no regresarían”, comentó Ruíz Torres.

Desde su llegada los pacientes reciben información sobre las características del Centro, añadió la jefa de enfermería de la sala AMI, Maydelis Gamboa Correa, quien recalcó el respeto por la privacidad, aunque siempre se les mantiene informadas del parte médico. “Si desean conversar o realizar preguntas sobre Cuba los atendemos igual. Es importante que no se sientan solos en un país extraño”.

Con el objetivo de mantenerse entre las instituciones de referencia a nivel mundial, el Centro Nacional de Cirugía de Mínimo Acceso tiene previsto introducir, durante el año 2016, nuevas técnicas para las cirugías aquí practicadas.

“Hablamos de la cirugía robótica con la introducción del robot Da Vinci, primero de su tipo en el país. Se trata de un equipo para emplearse en las cirugías más complejas como la prostatectomía radical o cirugía colo-rectal, la cirugía bariática y que parte de nuestro staff médico conoce al haber trabajado con él en cursos de preparación y superación en instalaciones como en el Instituto de Investigación contra el Cáncer Digestivo de Estrasburgo, Francia”, puntualizó Martínez Alfonso.

Pero no todo es contar con la tecnología más avanzada a nivel mundial. De nada serviría tenerla si no se tiene un equipo de trabajo de nivel, con amor por sus profesiones y centrado en garantizar la salud de los pacientes.

“Si hoy, tanto pacientes nacionales como extranjeros se van asombrados y satisfechos de las condiciones exhibidas por el Centro Nacional de Cirugía de Mínimo Acceso, se debe a la capacitación y profesionalidad de este colectivo, quienes garantizan los servicios médicos, en la recuperacióny mejoría del paciente/cliente”, explicó Martínez Alfonso.

En el ir y venir en busca de historias de vidas despojadas del dolor y el sufrimiento, encontramos nuevamente a Domingo Lando en uno de los pasillos. Por una cuestión de ética no preguntamos que habían arrojado los nuevos exámenes practicados a su persona. Pero este angolano, otra vez, se manifestaba con una sonrisa y sin pedírselo nos comunicó la buena nueva:

“Las pruebas dieron negativas, no ha salido nuevamente el tumor en mi cerebro. Vine a Cuba a salvarme. Este es un lugar que piensa en la persona, no en su capacidad económica”.

Por   | yosel@granma.cu en GRANMA.CU